En estos pasados juegos olímpicos que apenas he podido seguir, me entretuve a ver la competición de vela.

Curiosamente ese día los barcos no avanzaban, no había viento. La imagen de los regatistas era sorprendente y demostraban una cierta impotencia. Al final la prueba se suspendió.

Aquí hemos tenido unos años con abundante viento a favor. El dinero no paraba de entrar en el sector inmobiliario.

Con ellos nuestro regatistas del ladrillo navegan en algunos casos a velocidades de vértigo y en otros aun sin tener velas  también avanzaban.

Un requisito previo para poder navegar es tener una cierta experiencia y conocimientos. Pero con el viento favorable cada vez salieron más y más barcas.

El problema es que no había sufuciente tripulación formada para llevar tanta barca, con lo que han ido saliendo barcos que sólo han conocido un tipo de viento.

De golpe el viento viró y empezó a llevarse mar adentro a toda esta gente inexperta. A esto hay que sumar que los equipos de rescate no tienen medios para rescatar a tanta gente.

El panorama promete malos augurios ya que las previsiones meteorológicas son malas.

Volviendo a lo nuestro uno tiene la sensación que cualquier persona cuya profesion era tangente con la actividad inmobiliaria, daba el salto, pedía un crédito y se ponía a promover ya que la rentabilidad era asombrosa.

Cuando me estoy refiriendo a profesiones tangentes citaría el caso de empleados de banca, empresas de exavación, paletas y un largo etcétera, pero sin llegar a crear empresas que aglutinaran un conocimiento global de todo el proceso técnico y empresarial que implica promover.

Creo que éste ha sido el drama, se han ido creando empresas con un conocimiento muy parcial.

A modo de ejemplo diriamos que el empleado de banca que se ha hecho promotor, no tiene criterio técnico suficiente para decidir que tipología de vivienda convendrá promover.

Lo mismo diriamo del paleta que por ejemplo no sabrá calcular todo lo que puedan suponer los intereses o aspectos de marquéting.

Como arquitecto siento vergüenza al ver la cutreria de promociones que se han hecho en mi zona.

Con todo ello, el tejido que se ha ido creando podía funcionar debido a la fiebre compradora y con rentabilidades de un 15% anual. Al quedar el sector financiero sin dinero todo se ha desmoronado y han surgido las miserias.

Miserias con forma de promociones de escaso gusto o criterio, con distribuciones apretadas ya que los solares se compraron caros que no responden a ninguna demanda real. Los pisos en un solo espacio tipo loft tienen sentido en el casco antiguo de Barcelona, pero no en ciudades de la periferia.

En cambio las promociones de promotoras más profesionalizadas, con un diseño competente envejecerán mejor y lentamente encontrarán comprador.

Supongo que ahora asistiremos a una selección natural en la que iran quedando empresas que hayan hecho los deberes, y puedan aguantar la enorme carga de los intereses.

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