Que estamos en una de las crisis más salvajes de los ultimos tiempos es algo obvio. Que estamos en una coyuntura en la que se abren pocas espectativas desde una óptica tradicional, lo es también.

Teniendo en cuenta todo esto, los arquitectos, que son unos profesionales ligados a la cadena de montaje de la “industria inmobiliaria” han visto como se campo laboral se ha desintegrado en un par de años.

El paron es de tal nivel que que ahora muchos compañeros se encuentran sin trabajo. En la profesión ha faltado una capacidad total de autocrítica. Se miraba para otro lado mientras nos cargabamos el país, siendo complices de esa masacre y lo peor de todo, bastante mal pagados.
No hubo el menor atisbo de crítica ni con los marinas d’ores ni las casas pirenaicas. No se innovó lo más mínimo en los propuestas arquitectónica, Las pocas mejoras técnicas vinieron impuestas por el código técnico y fueron aceptadas a regañadientes.
Nos costó aceptar que una cubierta necesita 10cm de aislamiento en vez de los 2cm que se colocaban hasta el momento.
Ahora nos damos cuenta que hemos perdido el tiempo, que no nos hemos sabido especializar en casi nada. Los colegios de arquitectos, sabedores de laa ansiedad del momento, ofrecen un abánico de cursos para mejorar nuestra preparación, No cabe duda de que eso está muy bien, pero ahora mismo la formación y la especialización no aseguran nada pq nuestro sector está muy tocado.

Lo que se trata ahora es de ver cuales son las bondades del perfil arquitecto, que sean extrapolables a las necesidades de la sociedad y del mercado laboral.

Aquí es donde quería introducir el quid de la cuestión. El arquitecto proyectista -el menos especializado- es un perfil que auna unas cualidades que a mi entender lo hacen muy interesante.

Es un perfil que está acostumbrado a buscar soluciones que son respuesta a inputs técnicos, visuales, económicos o culturales. De hecho, un proyecto es eso, dar una respuesta satisfactoria a una serie de problemas de indole muy distinta. Pero lo que nos diferencia y nos hace especiales es que los buenos arquitectos lo hacen de forma creativa. La forma de gestionar al llevar a cabo un proyecto arquitectonico y la forma creativa de la que vamos filtrando soluciones es una actitud y una capacidad que deberia poder extrapolarse a otros sectores.

Tenemos que convertirnos en gestores de creatividad. Hace poco hice un curso con ingenieros y creí ver poca capacidad de autocrítica con lo que creaban. Al final se creaban objetos muy ingenuos pq se quedaban con la primera idea, no estaban acostumbrados a -haciendo una metáfora- navegar por el proceso creativo.

El futuro de los arquitectos puede estar entonces en aprender a reciclar esa capacidad esencial y aplicarla allí donde haya una oportunidad de negocio.

Anuncios