Ahora que nuestra profesión sigue preguntándose sobre la esencia de lo que debe ser un arquitecto, como tiene que ser su formación y sobretodo como reciclarse en el momento actual, es el momento adecuado para plantear cual podría plantear cual és nuestra esencia, es decir:
¿Qué somos y para qué servimos?

Es quizás muy atrevido lanzarse a definir la arquitectura. Le Corbusier ya lo hizo con aquella célebre frase del juego de los volúmenes bajo la luz en “ver une architecture”.
Sin embargo creo que habría que buscar una frase que englobara las cualidades mas etéreas de nuestras capacidades con los aspectos funcionales .
Podernos y debemos vender nuestras cualidades y comunicar mejor con la sociedad.
Para ellos seguramente deberemos actuar de una forma más empática con la sociedad para entender las necesidades de las persones.
Con ello sería conveniente dejar de lado aspectos dívicos o al menos saberlos combinar con respuestas potentes y medidas para los problemas actuales.

Así, deberíamos saber explicar nuestras dos facetas mas “vendibles”. La primera debería ser la de dotarse de una capacidad global de aunar aspectos técnicos con aspectos culturales y artísticos.
La segunda es explicar sería explicar lo que realmente somos:
Así desafiando a la frase de Le Corbusier, diriamos que un arquitecto es alguien que genera espacios, es decir pone límites a los espacios para desarrollar en ellos una función en buenas condiciones.

Pero el arquitecto deberá saber poner esos limites o divisorias respetando los requerimientos técnicos y generando espacios que que por sus proporciones, luz y textura provoquen una sensación positiva en los usuarios.

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