La arquitectura y la profesión en españa están cambiando. Hemos dejado de ser un instrumento del brazo especulador, no por voluntad propia, sino por la coyuntura.
También se han acabado las oportunidades de convertir a la arquitectura en un escaparate o icono de los nuevos poderes que habían emergido.

El dicho de no hay mal que por bien no venga, sirve en este caso para seguir re-pensando nuestra profesión y dar un giro.
El futuro percibo que pasará por dar VALOR. Valor es encontrar soluciones que compatibilicen una buena respuesta a los problemas y necesidades con un buen uso de los recursos disponibles.

La arquitectura se tiene que centrar en esta misión que abre también una vía más ética al desarrollo de la profesión.
Los caminos serán varios, pero siempre desde un punto de vista sostenible.
La sostenibilidad entendida no sólo desde la óptica medioambiental, sino también desde la social y la económica.
No valen respuestas validas desde el punto medioambiental que tengan un coste oculto.

Ese es nuestro reto, hay gente que ya lo aplica.
Lo bueno o lo malo es que con esta visión se abre el mercado a nuevos trabajos que pueden ser de escala mucho menor y más precaria, que a la vez que darán menos ingresos, pero pueden permitir huir de la sangría impositiva que suponen los peajes insostenibles de colegiaciones, seguros, tasas….a las que tiene que hacer frente el arquitecto.

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